Aprende a Cocinar

domingo, septiembre 04, 2011

Comienzo de Nuevas Certificaciones para Cocineros Profesionales

Esta semana comenzaremos nuestro nuevo periodo de inscripciones, ven y únete a nosotros y hazte un verdadero experto en el Mundo Gastronómico, nuestra matricula incluye (uniforme completo y kit de cocina). Llámanos al 0274-4170677 o al 0274-2512457.
Mérida - Venezuela.

domingo, diciembre 26, 2010

FRUTAS EN COPAS DE MELON Y KIWI

Ingredientes:
01 melón pequeño.
04 kiwis.
2 claras de huevos.
04 cucharadas de azúcar.
01 cucharada de licor de su preferencia.

Preparación: Con una cuchara de parisién realizaremos unas esferas de melón y kiwi, reservamos. Licuaremos y procesaremos la pulpa restante para obtener una mezcla homogénea. Batiremos las claras a punto de nieve y sin dejar de batir le colocaremos el azúcar en forma de lluvia, batiremos hasta conseguir un merengue, colocaremos el licor con movimientos suaves y envolventes. Colocaremos la mezcla en una copa y dejaremos enfriar en el refrigerador por lo menos por un espacio de 3 horas para que tome consistencia, serviremos bien fría y decoraremos con las esferas reservadas.

Comer sano & vivir mejor
Barcelona – Buenos Aires.

REJANES

Ingredientes:
150 gr de mantequilla.
150 gr de azúcar.
08 huevos.
Harina de trigo según sea necesario.
150 gr de almendras peladas.
02 cucharadas de levadura instantánea.
Manteca de cerdo.

Preparación: trituraremos las almendras conjuntamente con el azúcar hasta convertirlas en una harina muy fina. Separaremos las yemas de las claras de 3 huevos y las claras las batiremos a punto de nieve y reservamos.
Enmantequillaremos una bandeja de horno y le colocaremos papel parafinado, reservamos.
En un bolw colocaremos la mezcla de las almendras con la mantequilla y mezclaremos, seguidamente colocaremos el resto de los huevos y las yemas reservadas, agregaremos la harina en forma envolvente y la levadura hasta conseguir una masa muy suave. Finalmente incorporaremos las claras que están a punto de nieve y seguimos batiendo. Vertimos la preparación en el molde y lo llevamos al horno por un espacio de 30 minutos a 180 grados o esta que introduzcamos la punta de un cuchillo y salga seca. Dejamos enfriar y cortaremos en rebanadas de un centímetro y luego en triángulos, podemos polvorearlas con nevazucar.

Yorman Ramírez
Chefs de Cocina Internacional
Mérida Estado Mérida – Venezuela.

HALLACAS O HAYACAS

Por mucho tiempo, por las prisas en la que nosotros los que nos dedicamos a esta maravillosa profesión o tal vez en realidad por falta de una mayor curiosidad no me sentía segura de cómo escribir esta palabra, pero ya la tengo y estoy convencida que equivocados estamos todos a ver y les cuento. De acuerdo con la Real Academia Española la describe así: “ Pastel de harina de maíz, relleno de un guiso elaborado con pescado o varias clases de carne en trozos pequeños, y otros ingredientes, que, envuelto en hojas de plátano o cambur se hace especialmente por Navidad. “
Según algunos estudiosos es una variante del tamal mejicano, aunque yo no esté de acuerdo con esto ya que en lo que he leído hasta ahora se les daba nombre de hallacas a los sacos de sal, de maíz y a cuanta cosa pesada y empacada hubiera, también es una voz quechua que se refiere a un pollo tierno antes de que tenga plumas y en lenguas tupí-guaraní ayuá o ayá, revolver, mezclar, confundir y como la lengua en todas sus manifestaciones es viva y va cambiando o adquiriendo variantes que nos llevan a expresar mejor nuestras ideas aunque indígenas no escapan entonces y en consecuencia se fue creando un sustantivo para referirse más específicamente ayuacá, lo mezclado o revuelto, o ayayucá, cosa o substancia amasada.
No se les parece a algo muy conocido?
Se dicen muchas cosas más sin embargo y de acuerdo a mis investigaciones personales es sabido que nuestros indígenas en su mayoría eran nómadas motivado a esto tenían la necesidad de preservar sus alimentos por lo tanto envolvían algunos en hojas amplias las cuales amarraban y quemaban para evitar su descomposición; con el paso de los años y como consecuencia de la colonización fueron llegando algunos ingredientes como las alcaparras, aceitunas y pasitas que las cocineras de las grandes haciendas agregaban a sus guisos aumentando el aroma y sabor, tal vez de esta manera al paso de los años se convirtió en lo que conocemos como hayacas hoy día.
Las Hojas: Son sumamente importantes ya que agregan sabor y aroma a nuestra preparación, en el 70% del país son utilizadas las hojas de Plátano, las cuales son pasadas por fuego y luego se lavan muy bien, aportan un 10% de grasa a la preparación, tienen un aroma y sabor inconfundible siendo las preferidas tanto en la región central como oriental y sur oriental se presentan en paquetes de un kilo o más pero tienen el inconveniente que son sumamente quebradizas sin embargo muy maleables, en cuanto a la región occidental hay la preferencia por las hojas de Bijao las cuales igualmente aportan un sabor y aroma inconfundible, vienen al mercado en paquetes de una 15 ó 20 hojas completas con una vaina fuerte y resistente que debe ser retirada aunque generalmente ya las encontramos un poco más caras pero sin la vaina, absolutamente carentes de grasa deben hervirse unas 3 ó 4 horas con abundante sal y agua, posteriormente y ambas las de Plátano y las de Bijao deben lavarse muy bien con sumo cuidado siguiendo la dirección de sus hebras facilitando de esta manera su esterilización, las de Bijao más resistentes que las de Plátano aunque el trabajo es más arduo.
Los Ingredientes: Son muchos y muy variados, de acuerdo a la región y el gusto personal del cocinero, las hay con una especie de harina (cuajo) que les colocan internamente y antes de cerrar, quedando muy pesadas y sólidas, con papas y zanahorias que les restan sabor y agregan una consistencia pesada y desagradable, con tomates que tiende a acidificarlas, huevos que cambia su aroma y textura, papelón, que les aporta una cierta dulzura, vino que tergiversa su sabor criollo, en cuanto a su presentación las hay tomando en cuenta las diferentes regiones y a mi parecer estos son mis criterios a este respecto; cuadradas son poco elegantes a la hora de servir, gruesas se ven grotescas, sin color o con un color deficiente menos apetecibles, pero en líneas generales cada región y cocinero tiene su gusto particular.
Es oportuno destacar que en cuanto a los gustos son variados y como siempre nadie ha escrito al respecto es imposible, las hay de harina de plátano, son típicas de las zonas foráneas de nuestro estado Zulia específicamente de Perijá y en los últimos tiempos se han hecho algunos experimentos sobre una Hayaca Gourmet cuyo relleno está elaborado con mariscos y su masa se colorea con tinta de calamar siendo su promoción como la Hayaca Negra, y sin mucho éxito a mi parecer, sin embargo, es innegable que Hallaca o Hayaca, son las multisápidas reinas de nuestro plato navideño y lo que es irrefutable es un dicho popular… Y yo opino lo mismo…!

“LA MEJOR HALLACA LA HACE MI MAMA”
Gisela Figueredo
Maracaibo Estado Zulia – Venezuela.

CARNE CON PATATAS Y COMINOS

30 cc de aceite
02 dientes de ajo
500 gramos de carne en trozos para guisar
01 cebolla pequeña
40 gramos de cominos molidos
700 gramos de patatas
01 pizca de pimienta negra molida
01 pizca de sal
01 pizca de curry.

Preparación: En la olla exprés o rápida colocamos la carne, la cebolla y el ajo picado, las patatas cortadas en trozos, el curry, el aceite, la pimienta y la sal. Se sofrita un poco, el conjunto se cubre con agua y se pone a cocinar por un periodo de 10 a 20 minutos, según la olla que se use. Una vez abierta la olla se deja consumir un poco la salsa, siendo éste un guiso que debe quedar caldoso.
Se acompaña con los cominos molidos en un platito aparte para que cada comensal los espolvoree a gusto en su plato.

Yorman Ramírez
Chefs de Cocina Internacional
Mérida Estado Mérida – Venezuela.

LA FEIJOADA

Es un plato típico y considerado un plato nacional de la región del norte de este país. Sus ingredientes básicos son los frijoles, blancos o rojos, y la carne de cerdo en salazón.
Se suele presentar acompañada de arroz y naranjas. La historia cuenta que los portugueses llevaron recetas para Brasil, con ingredientes como la oreja, el morro, el rabo y la lengua de cerdo, por lo que se extendió el uso de este animal en las dietas. Sobre sus orígenes se sabe que la feijoada primitiva comenzó a ser preparada en las senzalas (hogares de esclavos negros) con la llegada de los primeros esclavos procedentes de África a partir de 1549.
En la actualidad, la feijoada se preparaba en las reuniones familiares y fiestas de los pueblos, y como un plato barato es alcanzable a toda la población.
La gastronomía portuguesa es rica en variedades; con muchos toques de la cocina mediterránea y también perfilada con el toque atlántico. Además muchas culturas han influenciado en la comida de Portugal con matices asiáticas, africanas, árabes.
Pero en Portugal predominan los sabores atlánticos del pescado o, como ellos dicen, de los peixes. El bacalao es, sin duda, el alimento estrella y con miles de formas de elaborarlo: cocido, al horno, frito o a la parrilla. El secreto está, fundamentalmente, en el desalado. A partir de aquí, cada cocinero tiene su receta particular con la que hacer disfrutar de este magnífico producto: bacalao à brás, à Gomes Sá, bacalao guisado, en pastel o en forma de deliciosas pataniscas, unos finos buñuelos que suelen acompañar de una jugosa feijoada (guiso) de arroz y alubias pintas.
Y si hay un plato del que se disfruta en cualquier menú portugués, independientemente de la época del año, ése es la sopa. El caldo verde es la preparación más popular; se elabora a partir de patatas y col, y se corona con una rodaja de chorizo. La carne es, asimismo, fundamental para la dieta de los portugueses, así como el cerdo (porco), en forma de carne y embutido, y los queijos, pequeños quesos de diferentes curaciones y calidades, completan el trío de ases de la cocina portuguesa. Y para aderezar, siempre unos magníficos e intensos aceites de oliva.
Aparte de la ternera o el cordero, el cerdo (porco) es uno de los alimentos básicos de la población, especialmente los embutidos, donde destaca el chouriço (chorizo) y el presunto (jamón curado, muchas veces ahumado). Y en cuanto a los dulces son famosos en el mundo por su delicado sabor y cuidadosa elaboración. Lisboa, al ser la urbe más grande del país, se distingue por contar con numerosas cafeterías y pastelerías donde comprar y degustar todo tipo de repostería.
Los pasteles de Belem son típicos del centro de Portugal: los turistas quedan encantados con estos exquisitos bocados de hojaldre y crema de nata. Otros confites son los pasteles de huevo de Alentejo o de Aveiro, o las piñonadas de Alcácer.

Miguel pestana
Sub-Chef´s
The bristol – Inglaterra.

domingo, diciembre 19, 2010

HALLACAS DE SANTA BARBARA

Ingredientes:
Plátanos verdes (según la cantidad de hallacas a elaborar).
Guiso para hallacas
Hojas de plátano para hallacas
Aceite al gusto
Sal al Gusto
Un cubito de pollo
Unas gotas de limón.

Preparación:
Se rallan los plátanos verdes. Se amasan con sal, cubito de pollo y aceite y se les coloca unas gotas de limón para reducir la oxidación del plátano. Luego hacer la base de la hallaca sobre la hoja de plátano engrasada con un poquito de aceite, colocar el guiso de la hallaca sobre esta base y envolver con la hoja de plátano. Al cocinarse se compactará la masa, que lucirá de color marrón. Obsérvese que es una hallaca normal (convencional), con la única diferencia que la masa no es de maíz sino de plátano.

Recetario de Preparaciones a Base de Plátanos.
José Daniel Anido
Rafael Cartay
Universidad de los Andes
Mérida Estado Mérida - Venezuela

PAVO DE NAVIDAD

El pavo es una de las comidas más tradicionales de Navidad. Si este año estáis buscando recetas típicas para una Navidad especial, no podéis dejar de considerar esta receta como plato principal de la cena navideña.

Receta básica

Ingredientes (para 6 personas):
• 1 pavo grande (3 kilos)
• 12 cebollas tipo francesas
• 4 manzanas
• 8 castañas peladas
• 10 ciruelas pasa
• 1 ramillo de hierbas aromáticas
• 1 copa de coñac
• sal a gusto
• un poco de aceite

Preparación:
Primero vamos a vaciar el pavo. Es importante limpiarlo bien de todas menudencias. Si preferís obviar este trabajo, ¡podéis comprarlo ya limpio!
A continuación vamos a rellenarlo con las cebollas, las manzanas, castañas y las ciruelas pasa. Ponemos dentro también el ramillo de hierbas que dará un delicioso aroma. Para trabajar con estos ingredientes, lo mejor es cortarlos en trozos no muy grades, mezclarlos en un bol y luego usarlos para rellenar el pavo.
Luego es el momento de coser el pavo para que el relleno quede adentro. Untar con aceite y salar a gusto. Cubrir con papel aluminio toda la pieza (probablemente bastante grande a este punto), y cocinar en el horno por 2 horas. Hay que darlo vuelta cada media hora para que se dore de todos lados. Pasado el tiempo de cocción pincharlo, si la carne está dura es que aún debe cocinarse más.
Una vez listo, retirar del horno y quitar el papel aluminio. Pasar a una fuente de servir. Decorar con cuadraditos de papa cocidos a la sartén y llevar a la mesa.

Otros consejos para el relleno son:
• usar beicon, panceta y hasta carne de salchicha
• usar más cantidad de castañas, guardando algunas para decorar luego de cocido el pavo

Consejos para la cocción:
• cada vez que damos vuelta el pavo, cubrirlo siempre con el jugo que vaya desprendiendo
• tomarse tiempo pues la cocción es larga.

Sabor Gourmet
Recetas de Cocina
España.

RAPSODIA‏

El éxito resonante del libro "La elegancia del erizo" de la escritora Franco-Marroquí Muriel Barbery, trajo como polizón el primer libro escrito por ella en el 2000 bajo el título "Une gourmandise", y que este año Seix Barral editó en español como "Rapsodia Gourmet". En él se muestra, mediante voces paralelas de diferentes personajes que narran en primera persona, la vida del crítico gastronómico Monsieur Arthens, quien sabiendo que le quedan dos días de vida, resuelve iniciar una búsqueda casi épica hacia sus origenes íntimos luego de haber dejado un mar de heridas y desamores en el camino. Lo hace soltando una frase maravillosa que resume lo que desea hacer en sus tiempos postreros:
"Voy a morir, y no acierto a recordar un sabor que albergo en lo más hondo de mi ser. Se que ese sabor es la verdad primera y última de toda mi vida, que encierra en si la llave de un corazón al que he amordazado desde entonces. Se que es un sabor de infancia, o de adolescencia, un manjar originario y maravilloso, anterior a toda vocación critica, a todo deseo y a toda pretensión..."
No es cualquiera frase. En cada una de sus letras queda resumida la gran tragedia de crecer y madurar. Todo nuestro acercamiento sensorial de la vida posee un origen profundamente sensual, evocador. Cuando nos gusta un arte en particular (llámese cocina, ópera o pintura) pasamos por la vida entrenándonos para entenderlo. Cruzamos la frontera instintiva que inicialmente mueve las mariposas del estómago, agúa ojos y eriza la piel, para adentrarnos (y perdernos) en nuestra propia búsqueda intelectual, una que nos grita ¡Hurra! en donde otros no ven nada. El plato que alguna vez nos gustó desde la crudeza de lo primigenio, sin necesidad de pensar más allá de los "me gusta", pasa a tener textura, temperatura, untuosidad, referentes y hasta una historia que lo valide. Entramos en una balanza en la que para ganar debemos aceptar una pérdida profunda. Obviamente quien se ha entrenado para entender el hecho gastronómico (eufemismo para decir "plato") comienza a disfrutar cosas absolutamente transparentes para otros. Esa ganancia implica la pérdida de lo salvaje, de la irracionalidad del primer enamoramiento, de los acercamientos viscerales. Quien entiende, mas nunca puede dejar de ver cosas y ello es una carga tremenda.
Ayer por razones absolutamente fortuitas me tocó hacer mis hallacas en solitario. Sentía que me enfrentaba a un momento "samurai" porque por primera vez me arriesgaba a hacerlas de memoria sin seguir al pié de la letra la receta familiar sazonada por los cambios que fuimos definiendo en mi casa de adulto casado. Se trataba de un momento muy íntimo, claramente imbuido por 21 años de ejercicio profesional. Todo era muy cuidado hasta que comenzó a oler. En ese momento ya no me importó que los demás fuesen a respetar en unos días la receta del "conocido Chef". Todo se resumió en entender que había asido el instante por el que Monsieur Arthens alargaba sus últimas 48 horas de vida y, como el ya mítico crítico de la caricatura Ratatouille (Anton Ego), me sentí absolutamente frágil ante el plato que estaba construyendo. Entendí, como nunca, porqué la receta de nuestra hallaca no debe ser cambiada. En su preservación hay un cerrojo de la infancia.
Llamé a este artículo "Rapsodia" porque en efecto, nuestro transitar por esa vida que hemos construido con aromas y sabores, es un poema épico digno de la sinfonía de olores caninos que Paul Auster escribió en Timbuktú (libro que recomiendo ampliamente para quienes aman oler); pero hacia el final terminamos, parafraseando a Nietzsche, descubriendo que nuestra "Madurez está en volver a encontrar la seriedad con que jugábanos de niños"
Feliz Navidad compañeros niños, en cinco días estaremos todos en este país sentados en casa, frente a una hallaca, recordando el sabor originario que constituye nuestro ADN previo a toda vocación crítica. Es posible que con el tiempo nos hayamos especializado hasta entender sutilezas como grosor de la masa y si ésta es quebradiza o no, juzgar el color correcto dado por el onoto, entender la jugosidad ideal del relleno, aplaudir la simetría calcada de los adornos y hasta aprender a levantar displicentes una ceja si nos enfrentamos a un amarrado poco profesional. Seguramente habrá sido un camino recorrido que nos llevó a muchos momentos de placer inusitado, pero todo eso quedará en pausa por un rato. No nos importará. Ante la hallaca de la madre, de la abuela, nos rendiremos. Como escribió Muriel Barbery, estaremos ante un sabor que hemos albergado hondo y que posiblemente, sin notarlos, habíamos amordazado.

Sumito Estévez
Caracas - Venezuela

GALLETAS PARA NAVIDAD DE AVELLANAS Y NUECES

Ingredientes:
¾ de taza de mantequilla
1 taza de azúcar
3 huevos
1 cucharadita de vainilla
2 1/ 2 tazas de harina
1 cucharadita de polvo de hornear
1 ½ taza de avellanas picadas
½ cucharadita de sal
½ taza de nueces picadas
½ taza de nueces enteras
½ taza de coco rallado

Preparación:
Mezcle la mantequilla, el azúcar y los huevos. Agregue la vainilla y la harina así como las avellanas picadas, sal y nueces picadas. Haga una masa y extiéndala de ½ centímetro de grueso. Corte las galletas de la forma y tamaño que desee, luego espolvoree con las nueces y el coco a su gusto. Póngales encima un poco de clara para que pegue bien el coco a las nueces. Colóquelas en un envase de aluminio y hornéelas a 175º C hasta que doren.

Yorman Ramírez
Chefs de Cocina Internacional
Mérida Estado Mérida - Venezuela

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1ER. GRAN SALON - ANDES GASTRONOMICO 2010

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